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miércoles

Castillo de ahumados cristales



en los años en que Francisco Kafka vivió en Praga éste se halló inmerso por determinadas circunstancias personales en los irracionales pasadizos de lo que en otro momento y lugar denominó El Castillo
pero estas lúgubres estancias son cosa del pasado, ahora lo irracional se bambolea como borracha peonza entre limpios pasillos y camuflados despachos de otro Castillo con ahumados cristales

y es que la sociedad abanza



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ésta es mi historia:
llamo a la oficina de gestión tributaria del ayuntamiento. oficina gestionada por una empresa privada me dicen. un número de teléfono no deja de repetir un mensaje cacofónico que al final me avisa, aviesamente, que voy a ser transferido, pero nunca dejo mi maceta de árbol seco. llamo a otro número de teléfono que me contesta al cabo de un buen rato. al otro lado suena la voz de una joven con desgana de siesta vespertina y malos modos. le solicito el justificante que me interesa. me pide el nombre, el domicilio, el dni, y al final me pregunta la letra, es decir, lo que me pedía era el nif. me dice algo agresiva que sólo me lo puede enviar por fax. le pregunto si puede ser de otra forma, puesto que no tengo fax. dice que no y porque no. le solicito de nuevo la posibilidad de que me lo envíe por correo electrónico, como cualquier empresa gestora moderna. se mosquea aún más y me dice tajante: SOLO POR FAX, eso es lo que me han dicho. entonces le contesto, vale, de acuerdo, espérese un momento que le voy a dar un número de fax de la oficina de correos de mi localidad. dice, vale. pero yo ya sabía que con esa voz de jovencita mona cabreada no podía esperar nada bueno de ella. así que no tardé ni un minuto en volver ofreciéndole mis disculpas por la espera al tomar de nuevo el teléfono. pero ya era tarde, la eficaz mazmorrera malvada me había colgado la llamada, mientras yo seguía diciendo frente a un silencio abovedado: oiga, oiga, hay alguien ahí?...

... no terminó ahí la cosa, no crean, pero me abstengo de continuar por empalago
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aunque, simplemente daré otra nota, ésta será un re bemol: cuando quiero dar mi queja al ayuntamiento por el trato recibido, me pasan a una persona que dice que no existe tal departamento de quejas. superado el estupor me acerco a la web del ayuntamiento en internet. allí veo un enlace que me conduce al denominado Servicio de Atención al Ciudadano. llamo al teléfono que ahí pone y aparece una señora que me dice con voz plana: que para presentar una queja por lo que me haya sucedido debo INELUDIBLEMENTE escribirla y mandarla por FAX
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de: peripecias en el ayuntamiento
o: cómo pasar la tarde en el barracón de los monos maravillosos


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